Por Alejandra González Mármol / EquipoMETAS Al momento de escribir este artículo, estoy llegando a mi escritorio muy reflexiva acerca de lo que viví durante la mañana. Estaba en uno de mis más apreciados clientes (aclaro que todos son muy apreciados) escuchando a un grupo de colaboradores expresándose de cómo se han sentido durante los últimos meses y cómo se sienten en el presente. Esto con motivo de una situación particular que vivieron. La idea era “medir la temperatura organizacional”, como lo denominamos para ese proyecto. La pregunta ¿cómo te sientes? puede sonar algo trivial. Sin embargo, es una de las preguntas más poderosas que se puede realizar. Cuando se pregunta ¿cómo te sientes?, y se realiza con sinceridad, autenticidad e interés genuino, además, se le agrega el nombre de la persona a quien se le hace, el individuo que la recibe experimenta una sensación de “ser tomado en cuenta” que produce una reacción bienestar, en mayor o menor medida. Volviendo al caso de mi cliente, solo esta pregunta ¿cómo te sientes? a cada una de las personas del equipo a quienes se las hicimos, desencadenó grandes manifestaciones de palabras, frases, gestos que permiten conocer con gran cercanía la “temperatura organizacional”. Comentaron ejemplos de situaciones que cada uno vivió en el tiempo reciente, las emociones generadas, los sentimientos actuales, todos que, más allá de ser una catarsis, lo cual es absolutamente recomendable para descorchar las emociones contenidas y promover que las personas se expresen, son el paso previo a una segunda pregunta poderosa para cada uno y como equipo: ¿qué puedo aprender de la experiencia vivida? Cuando las personas logran manifestar cómo se sienten, es sinónimo de un ambiente de confianza y respeto. Ya eso es un indicador. Si en el ambiente de la organización, cualquiera que sea, las personas se tornan reservadas, tímidas, desconfiadas, desmotivadas, apáticas, con ausencias, renuncias y errores recurrentes, se comprende que estamos en presencia de un equipo en malestar. Por el contrario, si las personas se muestran participativas, interesadas, involucradas, motivadas, con acciones esmeradas y dedicadas, es una señal de un equipo en bienestar. De la programación neurolingüística he podido aprender que el estado interno de toda persona, es decir, su estado de ánimo o emocional, como se le quiera denominar, es expresado a través de la conducta. La conducta o comportamiento comunica, con palabras, gestos, expresiones verbales y no verbales. Del coaching he aprendido que una pregunta poderosa, es esa que se realiza oportuna e interesadamente. Es justo la llave maestra que abre una ventana que, por muy pequeña que ésta sea, entra un rayo de luz a la consciencia con posibilidad de abrirla de par en par y explorar nuevas opciones y posibilidades. Si combinamos las presuposiciones de la programación neurolingüística con la metodología del coaching, se obtiene que el arte de realizar preguntas con sentido es fantástico, para: Tomar consciencia de los comportamientos y conductas y su relación con los resultados. Responsabilizarnos nosotros mismos de las consecuencias de las decisiones tomadas. Actuar basado en los aprendizajes obtenidos. Entonces, la pregunta ¿cómo te sientes? es significativa y tiene el gran propósito de ubicar a la persona en el reconocimiento de su estado de ánimo presente. Ese reconocimiento es el primer paso para el siguiente, identificar los aprendizajes obtenidos, y con ellos, los recursos para hacer frente a los desafíos, generando resultados favorables. En las organizaciones hoy día, basta con comprender la relación entre estado actual, conducta y comunicación por parte de los líderes, y de esa forma intuir que, el estado de bienestar de un individuo y equipo, es lo que conlleva a la productividad, y desde allí, se deriva la rentabilidad. Los resultados de un negocio, equipo, organización no debe solo medirse en rentabilidad. Eso quedó en el pasado. El resultado más relevante e impactante es el bienestar. De allí, “el reset empresarial” y definir la estrategia de negocio. ¿Cuál es la estrategia? ¡La clave está en lo humano! El desafío para los líderes organizacionales está en promover y desarrollar una cultura de bienestar. Conociendo que el bienestar de las personas conduce a la productividad y a la rentabilidad. Entonces, es hora de invertir en bienestar. De esa forma se genera crecimiento. De allí que cada vez más la pregunta genuina y sincera “¿cómo te sientes?” es importante. Es estratégica. Y la pregunta es poderosa si se acompaña con otras herramientas del coaching profesional: la escucha activa, la observación consciente, la exploración, la validación, la recapitulación y, mirar hacia atrás solo para encontrar los aprendizajes y recursos. Es dedicarse, tomarse muy en serio las respuestas ofrecidas por la gente, más allá del lenguaje, detectando señales y actuando en consecuencia. La forma de crecer en cualquier organización es comprendiendo que la gente es el recurso más preciado. Solo que al leer esto, suena tan repetitivo, escrito por tantas personas, que no quisiera parecer una más de quienes lo repiten. Insisto en esto como una manera de regresar a casa, de mirar hacia adentro. ¿Cuántas veces nos ocupamos de conocer las estrategias empresariales de moda, las técnicas más enseñadas, lo que más hacen las otras organizaciones? Cuando en realidad lo que debemos mirar es a cada una de las personas de nuestras organizaciones y preguntarles “¿cómo te sientes?” Cuando un líder se ocupa del bienestar de las personas como parte principal de su estrategia, comprende que: Las acciones son aquellas que están más allá de las de retención de talentos, Es el interés verdadero de conocer cuáles son los sueños de las personas y cómo se sienten con respecto a ellos, La intención es lograr bienestar con acciones sencillas y determinantes, Implica conocer de cerca a las personas, con conexión, Es necesario comprender si están cubiertas sus necesidades psicológicas de reconocimiento, identidad y relacionarse. Es importante resaltar que hay una condición fundamental para promover la cultura de bienestar organizacional: La responsabilidad. La responsabilidad es el compromiso por parte de las personas de la organización. Podemos darnos cuenta que si una persona o un